21 abril 2017

Hablando de cultura, gramática y juegos en Varsovia

Estoy encantado de anunciar que mañana sábado tendré ocasión de impartir un taller en el marco del VIII Encuentro de profesores ELE de Polonia, que se celebra los días 22 y 23 de abril en Varsovia. Estas jornadas, organizadas por la Consejería de Educación de la Embajada de España en Polonia, llevan celebrándose anualmente desde 2010 y reúnen a más de cien profesores de español que trabajan en Polonia.

El programa es verdaderamente atractivo con talleres que tratarán temas tan diversos e interesantes como el lenguaje cinematográfico, los cómics y los cortos; la narrativa, el fomento de la interacción oral y las figuras retóricas; la motivación, las imágenes y el rap; la enseñanza de ELE a niños, adolescentes y adultos. El juego como vehículo para trabajar en el aula aspectos de la gramática y de la cultura será el contenido de mi taller, en el que buscaré fomentar la creatividad de los profesores participantes.

Será un placer, además, reencontrarme con amigos y colegas que están trabajando en Polonia y a quienes me une una estrecha amistad y un gran afecto.

17 abril 2017

Dime un número y te diré quién eres

Con frecuencia, las propuestas didácticas más sencillas suelen ser garantía de éxito. Mucho más cuando esa sencillez es aparente y detrás se esconde una interesante reflexión que aflora en el aula. La sencillez de esta actividad reside en su funcionamiento: solo vamos a pedir a nuestros alumnos que digan el número que asocian con cada idea que les vamos a presentar. Es una actividad que
  • promueve la interacción oral
  • es significativa
  • es divertida
  • es sorprendente
  • desvela creencias y hábitos personales, sociales y culturales
  • facilita el desarrollo de actitudes y habilidades interculturales
  • es aplicable a muchos niveles de lengua
Lo más importante es que el alumno entienda la dinámica de la actividad y única y exclusivamente diga un número ya que, de otro modo, condicionaría las intervenciones de los compañeros y del profesor. Veamos un ejemplo para que quede claro. Lanzamos la siguiente idea:


Para que la actividad funcione bien, solo queremos escuchar tres, cuatro, cinco, diez o quince. Nada más. Una vez terminemos de presentar las diferentes ideas y de anotar los números que dice cada alumno, será el turno para que cada uno se explique y se abra el debate. El que dice tres, por ejemplo, explica que son litros de agua; el de cuatro habla de cafés al día; el que ha dicho cinco se refería a copas de vino; el de diez, habla de cócteles; el de quince, a cervezas. Si, por el contrario, el primero hubiera dicho "tres copas de vino", probablemente el resto de compañeros hablaría de vino también o de bebidas alcohólicas, perdiéndose la libertad, espontaneidad y significatividad y, por supuesto, el trasfondo cultural que encierra.


En este caso los números se suelen asociar a las horas diarias y también a las horas semanales (no solo según lo que establezca la ley de cada país sino en función del trabajo de cada alumno, por ejemplo, los números serán muy cambiantes)... o a los días semanales o a la vida laboral de una persona. E incluso, a las horas (de entrar o de salir del trabajo).


Este es de mis favoritos. Suelen aparecer números bajos (uno, dos...) pero lo sorprendente está en la referencia de cada alumno porque unos hablan de visitar a la familia una vez al día, una vez a la semana, una vez al mes o una vez al año. Luego llegan las aclaraciones, explicaciones y justificaciones. Muy interesantes todas.


Esta es otra mina ya que en el trasfondo encontramos, por un lado, cuestiones personales y, por otro, hábitos socioculturales. Entre estos últimos, lógicamente, la moneda en la que se expresará y la periodicidad: ¿2000 euros mensuales, 1000 dólares semanales, 25 libras por hora?


¿En días o en semanas de duración? ¿En dinero que se gasta por persona o por noche de hotel? ¿En kilómetros de distancia del lugar donde vivimos? Probablemente, es la propuesta más abierta de todas.


Y de la más abierta, a la más divertida. Solemos encontrarnos dos formas de afrontar este concepto: haciendo referencia a la edad de jubilación (65, 67, 68... en cada país) o, la que es más divertida, desde la perspectiva personal. Los alumnos adolescentes suelen hablar de 40 años (para soponcio del docente), otros lo asocian con la edad de sus padres o abuelos...


Estas dos están más relacionadas con los hábitos personales pero también con las creencias sociales, con las presiones de los padres o profesores a los menores de edad, a la importancia que se le da al tema en cada país, etc.


Y, para el final, el más polémico. Llegar tarde, como todo lo que he hemos visto más arriba, es algo absolutamente relativo, personal, cultural, social... pero probablemente se presta a más debate y, sobre todo, a tirar de más tópicos que se pueden desenmascarar con habilidades interculturales de respeto y escucha.

¿Te la llevas a clase?